sábado, 22 de marzo de 2014

Si Ud. es una persona nueva en el evangelio que no tiene la suficiente madurez espiritual para entender los temas aquí expuestos, le ruego abstenerse de participar y leer estos textos porque podrían afectar su fe o su salud espiritual. Deseo de todo corazón que Dios siga bendiciendo su vida.

DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS
El propósito de este blog es el de comentar y compartir con altura de miras, temas que normalmente no se predican desde los púlpitos. No pretende denostar a alguien o a alguna iglesia u organización en particular. Si es propósito de este blog, desmitificar algunas doctrinas erróneas que son enseñadas como verdaderas, esto sólo con el propósito de edificar el Cuerpo de Cristo y de al menos iniciar un debate constructivo del tema.

No se pretende derribar ministerios ni atacar supuestos falsos maestros, ésta es una tribuna dedicada al pensamiento reflexivo y a la meditación de la Santa Palabra de Dios.

martes, 18 de marzo de 2014

IGLESIA Y SOCIEDAD

Miremos nuestra sociedad de manera crítica y veremos que la profecía de Jesús de Mateo 24:12 se cumple velozmente. Las tinieblas y la maldad avanzan sobre ella en todo orden de cosas mientras la Iglesia guarda una pasividad y un silencio que puede interpretarse como indolencia o como un enfriamiento generalizado de corazones al ver el sufrimiento de las multitudes desorientadas como ovejas sin pastor.
 
La ofensiva de las minorías sexuales contra el matrimonio y la familia tradicionales ha tenido pleno éxito. Ahora las familias disfuncionales son las que prevalecen. Las parejas del mismo sexo reclaman su derecho a contraer matrimonio y a adoptar los hijos que por naturaleza no pueden concebir. Los jóvenes reclaman su derecho a consumir legalmente las drogas prohibidas. Las mujeres reclaman su derecho a terminar con embarazos no deseados bajo cualquier pretexto. Los empresarios reclaman su derecho al lucro, aunque este sea desmedido. Las AFPs e ISAPRES obtienen ganancias por montos inmorales que aporta sacrificadamente la gran masa de trabajadores (con y sin corbata). La salud pública es infrahumana y la privada un lujo que no mas de un 2% de la población puede darse. El consumismo es la nueva religión (opio del pueblo) que llena las catedrales que ha levantado el “retail” en forma de “malls”. Estos últimos son los que han reemplazado a los parques y paseos públicos como forma de entretención para las familias que acuden en masa y por días enteros a los mega recintos comerciales climatizados. Las personas viven aisladas del resto en profunda conexión con sus dispositivos portátiles cada vez más multifuncionales. La TV es la reina del hogar, es la nana electrónica que forma y entrega los paradigmas valóricos que debemos seguir para estar acorde con los tiempos de modernidad.

POR HABERSE MULTIPLICADO LA MALDAD
Experimentamos una creciente descomposición del tejido social que se manifiesta especialmente en lo moral, en lo relacional y en lo económico, tres aspectos entre varios otros no menos importantes.
En lo moral apreciamos una creciente inclinación a hacer lo que a cada cual bien le parece; la premisa de adoptar una postura progresista y acorde con los estándares globales occidentales es lo que impera. Las minorías han logrado imponer sus criterios de "normalidad" y reconocimiento por parte de las mayorías que a costa de no ser llamados "retrógrados" y "ultraconservadores", han claudicado sus postulados, siendo en esto aplaudidos por los medios y por los líderes de opinión pro liberales y postmodernistas.
En lo económico, prima la injusticia social, la desigualdad de oportunidades, la discriminación que hacen las empresas en el proceso de reclutamiento de personal, el abuso contra los consumidores y los más desposeídos, el arbitrio de las multinacionales que determinan sus condiciones a su conveniencia, los consorcios monopólicos y sus prácticas abusivas, la depredación practicada en contra del medio ambiente y de los recursos naturales no renovables, las falacias y paradigmas engañosos establecidos a través de la publicidad y la propaganda, la complicidad complaciente de las autoridades que no fiscalizan y nada hacen al respecto, promulgando incluso leyes que favorecen el abuso.

Y en lo relacional y social, la exacerbación del individualismo y del hedonismo, incentivados paradojalmente por la hiperconectividad de los equipos electrónicos y tecnológicos en general. La indolencia y la falta de compromiso de las personas, la carencia de ideales, especialmente en la juventud, que hacen muy difícil que se repita una “primavera de París” como la de mayo de 1968. Sólo el tema económico en la educación logra sacar multitudes a la calle.

Jesús dijo:"Vosotros sois la luz del mundo y la sal de la tierra", la luz en las tinieblas resplandece y la sal impide o detiene la corrupción (Mateo 5:13,14).
La iglesia ha abandonado su condición de reserva moral de la sociedad encerrándose entre cuatro paredes sin querer ver lo que sucede a su alrededor, quizás desilusionada por la dureza e indiferencia ante sus esfuerzos evangelísticos anacrónicos, que no han entendido que la sociedad ha cambiado y lo que ayer daba resultado hoy no tiene por qué seguir funcionando.

LA HISTORIA SE REPITE
En el Antiguo Testamento, en las tierras de Palestina, la voz de los profetas era la conciencia social que frenaba los desbordes del pueblo y de los gobernantes aunque no siempre eran escuchados. Por lo menos había una voz que se levantaba para denunciar la transgresión y el socavamiento de los principios y estatutos de Dios. Como todos sabemos, éstos fueron dados para alcanzar una mejor calidad de vida y una convivencia más armónica entre los hombres. La actuación de estos profetas, portadores de la voz de Dios, trajo muchas veces grandes y profundos cambios sociales como lo sucedido en la ciudad-estado de Nínive con el profeta Jonás (Santa Biblia, Libro de Jonás).

EN CHILE
En los albores de nuestra patria como país soberano, los protestantes entre ellos algunos padres de la Patria, influyeron en la confección y promulgación de leyes y normas sociales basadas en los principios de Dios, tales como el derecho a la libertad de todos los seres humanos, que prohibió la esclavitud.

En nuestros días, hasta hace algunos años se podía oír la voz de la iglesia católica, que estuviéramos o no de acuerdo con ella, establecía lineamientos morales en ciertos temas del acontecer nacional. Hoy dicha institución ha perdido toda credibilidad y autoridad a causa de los escándalos y abusos sexuales cometidos por algunos de sus sacerdotes en contra de menores de edad. Las ideologías postmodernistas han contribuído también a aportar su relativismo basal a cualquier intento por establecer verdades o principios universales y trascendentes. Estamos en un mundo sobre el que ciernen las tinieblas y no tenemos atisbo de que alguna luz sea encendida de manera de ser vista como una lumbrera en la cima de un monte.
Surge la pregunta entonces, ¿qué pasa con la iglesia evangélica que no alza su voz? 
Los evangélicos no alzamos la voz porque no tenemos opinión. No estamos acostumbrados a opinar en temas "del mundo". Y aún más, si tuviésemos algo que decir, no sabríamos cómo, dónde ni a quién dirigirnos. No tenemos manejo de los medios ni de las estrategias comunicacionales, no somos un referente para la opinión pública. En suma estamos imposibilitados porque no hemos tenido ni tenemos voz. Esto principalmente porque nuestros líderes no han considerado de importancia pronunciarse cuando la ocasión lo ha ameritado. No tenemos voz, y menos aún autoridad para decir algo. Si el chileno común no alega ni levanta la voz para reclamar sus derechos, nosotros agregamos a nuestra mentalidad de chilenos, el ser de segunda clase.
En más de un siglo de historia en Chile, las iglesias evangélicas del protestantismo histórico, han puesto sus mejores esfuerzos en organizar sus corporaciones y hacerlas crecer numéricamente. Algunas han desarrollado su obra social en el mas completo anonimato, como el Ejército de Salvación, de quien tomó el modelo el padre Hurtado para fundar el Hogar de Cristo con muchísimo mas reconocimiento y éxito en todo orden de cosas. Existen aislados y pequeños esfuerzos por trabajar con niños en riesgo o en rehabilitación de drogadictos y alcohólicos. Es este el sector de la iglesia donde más conciencia social existe.
Las iglesias pentecostales por su parte, en una suerte de campeonato en pos del título de "la iglesia más grande de Chile", se han dedicado a acrecentar su número de miembros lo más posible, para luego dividirse una y otra vez en corporaciones antagónicas e irreconciliables. En este sector la obra social casi no existe, no esta en su ADN. 
Y las neopentescostales han levantado ministerios personales aislados, dirigidos por caudillos que sólo velan por el estado de sus propias parcelas doctrinales y de sus ministerios personales. En la mayoría de los casos lo que les quita el sueño es la adquisición de su propio terreno donde levantar, con excelencia, su gran y lustroso templo para "alabanza y gloria" de su propio nombre.
A todo nivel, ninguno tiene real interés ni relación con el resto del fragmentado cuerpo de Cristo. No existe unidad ni tampoco fraternidad entre denominaciones ni entre los miles de iglesias independientes. No hay cuerpo ni tampoco cabeza. Existen organizaciones y agrupaciones pastorales que compiten entre sí por la representatividad y se recelan mutuamente unos contra todos los demás. En algunos esfuerzos aislados, emiten convocatorias al pueblo de Dios en torno a alguna causa de momento o para hacer oraciones, que logra reunir sólo a cientos de creyentes en algún lugar público. Cuando sucede esto, no entra en la pauta noticiosa de ningún medio que no sea exclusivamente evangélico, que lo publica al día siguiente, como una gran victoria de la iglesia destacando los nombres de los oradores y denominaciones presentes provocando el celo de los que no adhirieron.

NO TENEMOS VOZ
El poder de convocatoria de la iglesia evangélica chilena sólo existe dentro de cada denominación o corporación. Resulta imposible llenar un estadio, por pequeño que éste sea. Cuando se trata de reunir al Cuerpo de Cristo, se manifiesta claramente la fragmentación existente entre las corporaciones denominacionales chilenas, dado que si una organiza un evento, las otras no asisten, e incluso prohíben a sus miembros concurrir.
Un mayor sentido de cuerpo existe entre las iglesias independientes quienes, en ocasiones se coordinan y logran motivar y reunir algunos cientos de creyentes bajo alguna consigna común.
A esto se suma la enseñanza que por décadas han impartido los líderes cristianos de las iglesias históricas de aborrecer "lo mundano". El fruto de esto es el desinterés de los evangélicos chilenos por participar en política, en cultura, en artes, en medios de comunicación, en economía, en ciencias y un largo etc.
Lo opuesto sucede con algunas iglesias independientes y neopentecostales, que incentivan a sus miembros a ingresar a la educación superior y a participar activamente en todas las instancias posibles. Esas son escasas excepciones a la regla general.
El panorama es oscuro para la iglesia a menos que haya cambios profundos en los paradigmas que la rigen. Tendría que cumplirse lo dicho en Rom. 12:2. 
Jesús viene a buscar una novia para Él, que le ame a Él y que se enamore de Él para compartir con ella la eternidad. La novia actual es adúltera pues esta enamorada de los amigos del novio, es decir de los pastores, apóstoles y profetas actuales que proclaman ser la esperanza para el cristiano, ya que sólo ellos tienen la facultad de ser oídos por Dios y respondidos por Éste cuando oran y además la unción que poseen “es superior a la de cualquier creyente”, como si Dios diera el Espíritu por medida o hiciera acepción de personas. Hace años que la iglesia no crece pues los cristianos migran de iglesia en iglesia en pos de la última manifestación, supuestamente, del Espíritu que hace "llover oro" o alguna otra curiosidad.

DISCÍPULOS DE CRISTO
La iglesia actual está poblada de niños espirituales que necesitan ser alimentados con mamaderas de leche y que se les cambien los pañales sucios. A eso los han acostumbrado sus pastores y para ellos esto resulta sumamente cómodo. Personas así no tienen opinión de nada ni tampoco autoridad para decir y hacer lo que Dios espera de ellos. Son niños que no han sido formados discípulos de Cristo ni tampoco han sido capacitados para la obra del ministerio (Ef 4:11-12). Creen que el pastor es el que debe hacerlo todo en el ámbito eclesial y espiritual. ¿En qué difiere esto de la iglesia católica y sus feligreses? Algunos creen que la consagración es requerida solo para los que han abrazado el ministerio, como si existiera en la iglesia de Cristo una casta sacerdotal y una congregación laica que se desempeña en actividades seculares. En este contexto sólo lo sacro tendría valor siendo todo lo demás aborrecible, pero un mal necesario. 
Cuando la escritura se refiere al mundo, se trata del orden social, moral, económico y valórico presente en la sociedad, al sistema u orden mundial imperante, a los paradigmas por los cuales los que no conocen a Dios se rigen. La Biblia dice que Dios ama al mundo de tal manera que entregó a su Hijo Unigénito en Juan 3:16. El apóstol Juan dice en 1ª Juan 2:15 que no amemos al mundo ni nada de lo que hay en él. Estos textos no se contradicen, solo que debemos entenderlos en el correcto significado que el Espíritu Santo inspiró a los escritores bíblicos para dejar registrado.

AMARRES TEMPO-SECULARES
En el año 313, el emperador Constantino regía sobre el Imperio Romano de Occidente. Le otorgó libertad de culto a todos sus súbditos, incluidos los cristianos. Constantino protegió al cristianismo pensando que la religión le ayudaría a unificar su imperio. Los obispos entonces cedieron en asuntos doctrinales para complacer al emperador, y a cambio recibieron subsidios y dejaron de pagar impuestos al ser el cristianismo la "religión oficial del imperio". De esa manera, la iglesia se convirtió en una poderosa institución religioso-política que le dio la espalda a Jesús y le abrió los brazos al sincretrismo religioso y al mundo. Se hizo demasiado inclusiva, adoptando las religiones paganas como "religiosidad popular", cuyas prácticas eran aceptadas por una iglesia ambigua que no quería perder sus privilegios ni su popularidad. La iglesia buscó y encontró un protector, pero al hacerlo se ató a un amo terrenal.
En nuestro Chile sucedió algo parecido en los primeros años de la dictadura militar del general Augusto Pinochet. La iglesia "oficial", católica, apostólica y romana, de la cual él era y fue participante hasta sus últimos días, se enfrentó a él en el campo de los derechos humanos. El Cardenal Raúl Silva Henríquez, fundador de la Vicaria de la Solidaridad, personificó la oposición al atropello masivo de la dignidad de las personas por parte de los agentes secretos del estado. La dictadura llego a acusar al cardenal y a los sacerdotes que le apoyaban en esta labor, de comunistas, marxistas leninistas y "curas rojos". Unos pocos obispos y curas de derecha y el servicio religioso castrense permanecieron fieles al general. En este escenario, la dictadura quedaba prácticamente sin techo "espiritual". Hábilmente, el gobernante de facto, se acercó a la cúpula evangélica de la época, que se agrupaba en el Consejo de Pastores representando las principales iglesias pentecostales y confesionales de entonces. Estos líderes evangélicos, cansados del desigual trato que se les daba frente a los representantes de la iglesia católica y de ser iglesias de segunda categoría, veían en este acercamiento la oportunidad de salir del anonimato y estar dentro del círculo cercano del dictador. Así prestaron a éste cobertura y le alabaron como el “libertador del país” en cada ocasión en que asistían a actos públicos del gobierno. 
Esta transacción le significó a la cúpula evangélica tener que hacer la vista gorda y guardar silencio frente a los atropellos, agresiones, secuestros, torturas y asesinatos cometidos por los agentes represivos de inteligencia del estado. Fueron y han sido cuarenta años de silencio, en que nunca se ha pedido perdón por esta tamaña y grosera omisión.
Esta es quizás la época y el episodio más negro de nuestra historia eclesiástica evangélica. Pinochet compró el silencio y el apoyo de la cúpula evangélica a cambio de favores materiales, honra pública y participación en cultos y Tedeums a los asistían los personeros de la dictadura, Pinochet incluido. Al término de éstos actos, recibían las bendiciones y parabienes aduladores de estos serviles pastores cegados por sus desmedidos egos y ambiciones personales.
Más tarde y ya en democracia, fueron reemplazados en la lucha por el poder y la figuración pública, por la Mesa de Diálogo y luego por el Consejo de Unidades Pastorales de la Región Metropolitana, CUPREM; organizaciones pro Concertación (alianza de centro izquierda que gobernó 20 años luego de la dictadura militar). El legado de este período es una ley de libertad de culto que hasta ahora no ha producido los tan ansiados frutos para la iglesia chilena. Luego vino la alternancia en el gobierno y vuelta a lo mismo, nada ha cambiado.
La historia demuestra que es en persecución donde la iglesia se fortalece y crece, logrando alcanzar y salvar la mayor cantidad de personas para Cristo.
El triste resultado de todas estas situaciones es que se ha logrado acallar la voz de la iglesia del Dios vivo para seguir haciendo lo que a cada cual bien le parece  (Jueces 21:25). La iglesia sigue durmiendo en espera de que Dios haga lo que ella debería hacer.
¿Llegara el día en que la novia de Cristo alce su voz para decir “sí, hay un Dios, y los que no se ajusten a sus normas deberán atenerse a las consecuencias…”, o deberemos seguir guardando un complaciente silencio?


SIN VISIÓN EL PUEBLO PERECE
La visión aquí tiene que ver con los videntes, los profetas, la voz de Dios que imparta la dirección y actitud correcta al disperso cuerpo de Cristo. La voz del Pastor que conoce a sus ovejas y que las reúne y agrupa a los líderes que son de Él. Hay líderes evangélicos que no son de Él. La voz que haga que las coronas sean arrojadas a los pies de Cristo. Una voz con la fuerza y autoridad de Juan el bautista, que llame al arrepentimiento y a la verdadera conversión de capitán a paje. Que imponga cordura y temor de Dios. Sólo así veremos la iglesia que Dios concibió en la eternidad, aquella cuya gloria postrera será mayor que la primera.

No digo que el mundo vaya a escuchar, que se convierta y haga caso de la iglesia, pero se echa de menos una voz disidente en el mundo, que diga las cosas como son. Que llame a lo malo, malo y a lo bueno, bueno. 
Kri, kri, kri..... Es demasiado y a la vez abrumador el silencio...