lunes, 2 de junio de 2014

DERRIBANDO ALGUNOS MITOS

Dios se nos ha revelado en las Sagradas Escrituras, ese maravilloso conjunto de 60 libros escritos por 32 diferentes autores que escribieron lo que les inspiro el Espíritu Santo a lo largo de mil setecientos años, y que nosotros hemos llamado La Biblia. La revelación de Dios es progresiva a lo largo de la línea del tiempo de la historia del pueblo judío. En esta historia, la venida del Cristo es la culminación de los tiempos. Todo lo que sucede antes, apunta a su venida, y todo lo que sucede después, habla de la intervención de Dios en la historia de su pueblo y de la humanidad para cumplir sus promesas de salvación. Conocemos el período anterior a su venida como Antiguo Testamento y los escritos a partir de su nacimiento, como el Nuevo Testamento.Todo esto parece muy básico, pero es necesario dejarlo establecido para afirmar lo que sigue.
El Antiguo Testamento (AT) debe ser entendido, sí y sólo sí, a la luz de la revelación del Nuevo Testamento (NT) donde el AT es “sombra de lo que había de venir” (Col. 2:13-17; Heb 8:5; 10:1). Una gran y recomendable ayuda para entender esto en profundidad, se encuentra en la carta a los Hebreos; es recomendable leerla en una versión de lenguaje actual, completa y como si no tuviera capítulos ni versículos porque así fue escrita.

“SOMBRAS NADA MÁS”
Una sombra es la proyección que la luz provoca al incidir sobre algo sustancial o en una superficie. Esta sombra resulta en una percepción claramente entendida de aquello que la produce, o por otro lado, en algo complejo y muy difícil de interpretar. Entre ambos extremos tenemos un sinfín de grados de complejidad cuya comprensión dependerá del nivel de antecedentes e información que tengamos acerca de la sustancia en cuestión. Por ejemplo, al observar la sombra de un balón de futbol sobre el pasto u otra superficie, no será muy difícil descubrir que es una esfera y luego podremos, al observar otros detalles, colegir que es una pelota de futbol, básicamente porque se trata de una forma simple y muy conocida. En la medida que la sombra proyecte algo más complejo o sólo un aspecto de éste, será más difícil su reconocimiento o interpretación.
En consecuencia, el AT prefigura en un bosquejo de sombras la sustancia del NT. El AT representa externamente mediante tipos, ritos y ceremonias, lo que en el NT se cumple en la persona del Cristo. La Biblia entera es cristocéntrica. Los cristianos, sin embargo, aún podemos extraer instrucción espiritual del AT. Además, con la sombra (AT) y la sustancia (NT), podemos aguardar el día del pleno entendimiento espiritual (1ª. Cor. 13:12).
En el caso de los tipos, éstos casi sin excepción prefiguran al Mesías o a la iglesia, en alguna de sus cualidades, características o ministerios. No debemos olvidar que el tema central de las Sagradas Escrituras es el cumplimiento de la promesa de Dios de enviar un Salvador para su pueblo. Los tipos que prefiguran los imperfectos líderes del AT, cuando actúan haciendo la voluntad de Dios, lo son del perfecto Cristo que es la cabeza de la iglesia.
Tomare sólo algunos ejemplos, de la forma más simple posible. Noé es tipo de Cristo en cuanto salvador de la humanidad de la destruccion del justo juicio de Dios (diluvio) y el arca lo es de su obra redentora. Moisés es tipo de Cristo en cuanto a mediador entre Dios y su pueblo. Aarón lo es en cuanto a su labor de Sumo Sacerdote. David es tipo de Cristo en cuanto a tener un corazon del cual Dios se agradaba.
En el caso de Israel o del pueblo judío, el tipo prefigurado es el de la iglesia, del pueblo de Dios. Este es un aspecto muy importante al considerar las promesas de Dios para su pueblo en el AT para no caer en el error de interpretar que eran sólo para los judíos. Según Efesios 2:14-18, son aplicables a la iglesia hoy, ya que ésta es la depositaria de las promesas y profecías de Dios para su pueblo. No olvidemos que los gentiles fuimos injertados en el olivo que era Israel para que de los dos pueblos quedara sólo uno como resultado de la obra de Cristo. Hay un solo pueblo de Dios hoy  y es la iglesia de Cristo lavada y comprada por su Sangre. Otra vez, el pueblo de Dios es uno solo y esta formado por todos los nacidos de nuevo por la fe en Cristo Jesús y lo que El hizo en la cruz del calvario. Así sean judíos, romanos, griegos, chinos, africanos, escandinavos, etc.

EL PUEBLO DE DIOS ES UNO SOLO
Existen muchos mitos acerca de lo que sucede en el Medio Oriente con el Israel geopolítico, la reconstrucción del templo de Jerusalén y la reanudación de los sacrificios. Si pensamos y creemos así, olvidamos que el sacrificio perfecto fue realizado por Jesús de una vez y para siempre, y que el único templo de Dios somos nosotros por su Espíritu, piedras vivas, siendo Jesús la piedra angular según el deseo de Dios para estos tiempos finales. Asi que resulta bonito cantar, danzar y vestirse como hebreo, tener candelabros de siete brazos con velas o sin ellas, usar una estrella de David o adherir a la celebración de alguna fiesta judía; pero esto no pasa de ser religión ineficaz y no tiene ningún efecto especial en el ámbito espiritual. El “reloj de Dios” es su Iglesia, de la que los judíos salvos tendrán que formar parte creyendo en el sacrificio del Cordero de Dios que es Jesús.
La historia de la humanidad comienza con Adán y Eva en el edén de Dios. Luego de la caída por el pecado de desobediencia, Dios prometió que de la simiente de la mujer enviaría a un salvador que heriría a la serpiente mortalmente en la cabeza aunque esta lo heriría en la pantorrilla (Gen 3:15). Luego se inicia por parte de sus descendientes, los patriarcas, un caminar lleno de altibajos, de intentos y fallas por establecer una relación y de hacer la voluntad de Dios en obediencia. Al venir la Ley con Moisés, ya conformado su pueblo, siguieron muchísimos años de repetir siempre los mismos errores y la imposibilidad por parte de los hebreos de cumplir a cabalidad la Ley de Dios.
El gran valor de las Sagradas Escrituras y que avala aún más su veracidad, es que no oculta los defectos ni los pequeños y grandes yerros de los líderes y miembros del pueblo de Dios.
Si bien es cierto que Dios derramó juicios sobre Israel, no es menos cierto que tuvo abundante misericordia y pasó por alto muchas circunstancias en que si hubiese obrado su justicia, Israel hubiera terminado destruido completamente. En esos casos se mostró tardo para la ira y dispuesto a esperar el arrepentimiento de su pueblo, de esta manera estaba anticipando su gracia derramada en el NT  a causa del sacrificio acepto del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Jn. 1:29).
La derrota del ser humano no sería para siempre, vendría un segundo Adán sin pecado (1a Cor. 15:45) que daría origen a una nueva humanidad, renacida santa, justa, redimida, restaurada y no por genética o voluntad de humana, sino de Dios, por Dios y para Dios (Jn. 1:12-13).
Cristo estableció un nuevo y mejor pacto en su cuerpo y en su sangre (Luc. 22:19-20). En este nuevo pacto habiendo quedado demostrada la incapacidad del ser humano para cumplir su parte en el AT, Dios decidió hacer la tarea completa demandando sólo que creyéramos en el perfecto sacrificio de Su Unigénito (Jn. 3:16). Los meritos son de Jesús y sólo de Él; nosotros recibimos la gracia otorgada por el Padre en la muerte redentora de Jesucristo. Dios se agradó y aceptó el sacrificio presentado por Jesús en expiación por todos nuestros pecados.

Si algo puede agradar a Dios, es solamente Su Hijo en quien El tiene complacencia (Mt. 3:16-17). Nosotros para agradarlo, tenemos que estar escondidos en Cristo; nada que podamos hacer por bueno que sea, podrá agradar a Dios porque "nuestras justicias son como trapo de inmundicia" (Is. 64:6). Si oramos, tenemos que hacerlo en el espíritu, si cantamos o ayunamos o cualquier otra cosa, tendremos que procurar que el Padre nos vea a traves de Su Hijo. Los únicos méritos que tienen valor delante de Dios son los de Jesucristo; somos salvos por gracia por medio de la fe en Cristo, no por obras para que nadie se gloríe en su propia bondad, en su justicia o en su propia santidad. 

lunes, 28 de abril de 2014

LOS UNGIDOS

Hechos 4:26

UNGIDO, heb. mashiaj, termino hebreo para referirse al rey escogido por Dios. Después del cautiverio babilónico se uso también para el Sumo Sacerdote.

UNGIDO, gr. Cristo, título descriptivo pero también usado como nombre propio de Jesús. Jesucristo o Cristo Jesús, significa “Salvador ungido” o “Mesías salvador”.

A partir del establecimiento de la Ley Mosaica, se ungía a quienes debían asumir como reyes, sacerdotes y profetas, sólo a ellos se les ungía con aceite como tipo del Espíritu Santo, quien venía ocasionalmente sobre ellos (no moraba en ellos), especialmente cuando ejercían su oficio o servicio (ministerio).

¿No te llama la atención que el gran apóstol Pablo no estaba radicado en ninguna iglesia después que salió de Antioqía? Nunca reclamó como suya alguna congregación aunque hubiera sido fundada por él en alguno de sus viajes misioneros. En la iglesia de Antioquía, de donde salió con Bernabé luego de ser llamados por el Espíritu Santo, dice la escritura que había profetas y maestros, no menciona pastores, evangelistas ni apóstoles.
Apóstol es aquel que es enviado, es decir un misionero como lo fue Pablo; pastor es aquel que cuida el rebaño del Señor, lo protege y lo lleva a buenos pastos, no necesariamente el que "gobierna" la iglesia, generalmente el pastor es también maestro, es decir el que enseña didácticamente las escrituras. Es muy difícil que un apóstol no sea también evangelista, es decir que su motivación no sea alcanzar a los no alcanzados. Finalmente un profeta es alguien que habla de parte de Dios, no necesariamente que prediga el futuro aunque mucho de lo que diga tendrá que ver lo que Dios hará en un futuro cercano o a mediano y largo plazo.

Los ministerios (servicios) que menciona Efesios 4:11 son todos ministros de la Palabra, ya que deben capacitar, preparar, instruir, formar a los santos (la iglesia del Señor) para que ellos (los santos) hagan la obra del ministerio y la edificación del cuerpo de Cristo (Ef 4:12).

Ninguno de ellos, los del ministerio quíntuple, está llamado a gobernar la iglesia ni a ser el líder, menos a ser el ungido o el representante de Cristo, ni tampoco quien ostente la visión y la misión de la iglesia, que por lo demás está más que clara en Mateo 28:18-20. Lo demás son sólo elucubraciones intelectuales que de espiritual poco tienen porque están basadas en estrategias humanas y carnales, que aunque se vistan de santificadas no proceden de lo alto. Con el intelecto solo se logran convencidos, sin raíces movidos por todo viento de doctrinas; con la locura de la predicación (Palabra de Dios) en cambio se logran convertidos al Señor, nacidos de nuevo arraigados en Cristo.

Creo que ésta es la razón para que el apóstol Pablo dirigiera sus cartas pastorales directamente a las congregaciones de Roma, Corinto, Galacia, Éfeso, Filipos, Colosas y Tesalónica. ¿Por qué Pablo no se dirigió al pastor de cada iglesia para que este a su vez entregara su mensaje a la congregación? No que en cada una de esas iglesias no hubiese pastor, o que Pablo estuviese pasando sobre la autoridad de cada pastor local, sino que Pablo conociendo el orden y el principio de autoridad de Dios, entendía que los pastores, apóstoles, profetas, maestros y evangelistas eran parte del cuerpo y no cabezas.

¿ENGAÑO O IGNORANCIA?
Volviendo al asunto de la unción, unos eran los ungidos del A.T., pero los ungidos del Nuevo Pacto en la sangre de Jesucristo, somos TODOS los que hemos sido salvos por su sacrificio y hemos nacido de nuevo. ¿Si la cabeza es ungida no lo es el cuerpo también? Ahora bien, Cristo es la cabeza de la iglesia y ésta es su cuerpo. Si el cuerpo no está ungido, entonces la cabeza tampoco. ¿Puedes creer tu que Jesucristo habiendo sido glorificado por Dios y habiéndole dado un nombre sobre todo nombre, habiendo recibido toda autoridad en el cielo y en la tierra (Mt 28:18), podría no estar plenamente ungido como así también su cuerpo que es la iglesia? ¿Por qué entonces la iglesia no manifiesta lo que es? ¿Por qué los creyentes no actúan según la gloria y el poder que Dios ha depositado en ellos?
Porque desconocen quiénes son y en qué el Señor los ha transformado al creer en El. Porque no se les ha permitido crecer y desarrollarse a la estatura del varón perfecto que es Cristo. Porque han sido sojuzgados como ovejas inútiles, subyugados por la autoridad manipuladora de un pastor que no ha cumplido su verdadero ministerio; que ha creído que él es el centro del amor de Dios y no la congregación que tiene por encargo cuidar. Que ha creído que él es el importante y no la iglesia de Cristo. Que ha creído que el ministerio ha sido depositado sobre sus hombros y no sobre la iglesia (Ef4:12). Que se ha preparado para predicar cada día más bonito asistiendo a cuanto seminario y simposio apostólico-profético, pero que tiene una iglesia de desnutridos espirituales. Que le ha enseñado a la iglesia que Dios sólo quiere prosperarles y bendecirlos a cambio de que entreguen su dinero al pastor. Que Dios sólo pide obediencia ciega al líder y generosidad hasta que duela como una condición para solucionar todos los problemas del creyente.
La Biblia que yo tengo dice que fuimos creados para gloria y alabanza de Su nombre y no que Dios está preocupado de cada tontera que se me ocurra. Tu tienes que ser siervo de Jesucristo y no Jesús siervo tuyo. Quien debe levantar muertos eres tu y no tu pastor que tiene que enseñarte cómo hacerlo. Tu tienes que ganar almas para Cristo después que tu pastor te haya enseñado como hacerlo. Dios quiere que tu hagas milagros después que tu pastor haya edificado tu fe, la tuya, no la de él. El diablo logró anular la iglesia primitiva cristiana transformándola en católica y manteniéndola bajo los cánones del antiguo testamento (el que lee entienda). Y aplicó la misma estrategia después de la Reforma Luterana, transformando la iglesia de Cristo en evangélica, es decir cambió los curas por los pastores, la misa por el culto y listo.

¿GOBIERNO UNIPERSONAL O DE EQUIPO?
"Por lo tanto, debemos tener mucho cuidado con pretender aplicar en este tiempo el esquema del gobierno unipersonal, basado en personajes del Antiguo Testamento como Moisés, Josué o David. Ellos estaban solos en la dirección y el gobierno, porque eran tipos de Cristo. El modelo para la iglesia es el cuerpo. En ella el único que como individuo es la cabeza, es Cristo. Después de El, solo debemos encontrar cuerpo. El sentido de equipo es, pues, el espíritu que debe gobernar a todos los miembros del cuerpo de Cristo. En la iglesia del Señor no hay lugar para diotrefismo (3a Juan 9)". R. Chacón V. "Una cuestión de amor", p.17-18.

El tema da para mucho más. La invitación es a meditar y a iniciar un sano debate que nos ayude a cambiar lo que hay que cambiar, en respeto, en amor, con altura de miras.
Resulta fácil hacer un llamado a la insurrección y a la anarquía, pero no es la idea ni lo que Dios pretende para la preciosa novia de Cristo. El Espíritu Santo nos ayude a encontrar la forma de cambiar la situación de la iglesia antes de que Dios decida "barrer la casa". Creo que El esta encendiendo una luz primero (Lucas 15:8), y si no entendemos el mensaje, entonces tomará otras medidas para que su palabra se cumpla y la gloria postrera de su casa sea mayor que la primera.


jueves, 10 de abril de 2014

GUERRA ESPIRITUAL Y GUERREROS DE ORACION

Los guerreros de oración tienen su origen en los escritos y enseñanzas de Peter Wagner, profesor de desarrollo eclesiástico del Seminario Teológico Fuller, EEUU, en la década de los 90. Este movimiento parte de la idea que el mundo está controlado por una agencia demoníaca y que existen demonios que ejercen una jurisdicción territorial específica. En esta perspectiva, para que una ciudad, región o país pueda ser evangelizada con éxito, es necesario primero que sea libertada de los respectivos demonios que la controlan. Por lo tanto para los seguidores de este movimiento cobra especial importancia una serie de prácticas que no sólo no son bíblicas, sino tienen su origen en creencias esotéricas y espiritistas, cuyas prácticas son abominación para Dios.

La Biblia arroja muy pocas luces acerca de la naturaleza y características de las creaturas angélicas o demoníacas, salvo referencias de algunos profetas y menciones que hizo el Señor, quien dio instrucciones para exorcizar personas pero no territorios o regiones geográficas.
Ahora bien, el conflicto cósmico entre las fuerzas del bien y del mal es una realidad (Apoc 12:7-18); que nuestro planeta es un campo de batalla y que nosotros como soldados de Cristo debemos presentar batalla contra las fuerzas enemigas (Efe 6:10-20; Stgo 4:7-8 1a Pe 5:8-9). El propio Jesús en su ministerio presento batalla contra el demonio (Mat 4:1-11); expulso demonios de algunas personas (Mat 8:28-34; 9:32-34; 12:22-32; 17:14-21, etc.) y dio a sus discípulos el poder de expulsar demonios en su nombre (Mat 10:8). En todos estos casos el énfasis estaba en la liberación de las personas y nunca hizo referencia alguna a un exorcismo territorial o geográfico (Mt 10:5-15). El énfasis de los guerreros de oración contradice estos y otros conceptos bíblicos fundamentales.

Por la influencia del movimiento pentecostal, que tiende a demonizar todos los males que afectan a la humanidad, se llega a negar la ley de causa y efecto (Gal 6:7).  Esto otorga a las huestes satánicas un poder que no tienen y convierte a Satanás en un antidios, aparentemente con los mismos atributos del Creador, pero dedicados al mal. La Biblia dice que hay un solo Dios y que nadie ni nada se le puede comparar.

Al traspasar la responsabilidad de sus malos actos a un demonio, el ser humano deja de ser moralmente responsable de su propia conducta. Esta es una inclinación que es parte de la naturaleza humana caída; esta actitud estuvo presente ya en Adán al pecar; vea la reacción de Adán al ser confrontado por Dios (Gen 2:9-12).

Por otra parte la teoría de la jurisdicción territorial demoníaca traslada el foco del gran conflicto desde una dimensión espiritual (dominio mental sobre personas) a una dimensión geográfica (dominio territorial) provocando acciones curiosas y hasta exageradas, tanto en la logística como en lo económico dado su alto costo. Un ejemplo de ello es lo realizado hace algunos años por un conocido apóstol, profeta y  evangelista, quien hizo una campaña de recolección de dineros para sobrevolar una vasta zona en avión derramando grandes cantidades de aceite ungido desde la nave en el intento de "abrir los cielos" sobre ese país.

Obviamente ninguna de estas acciones tiene base bíblica. Las iglesias que se dedican a este tipo de guerra, invierten recursos y gran cantidad de tiempo en estas acciones, en vez de ir a los pecadores con el mensaje del evangelio directamente. También se homologan actos que Dios comisiono a su pueblo o a sus profetas con un fin específico, como rodear la ciudad de Jericó para derribar sus muros. Jesús comisiono a sus discípulos para predicar el evangelio y hacer discípulos (Mt 28:28), no para dedicarse a hacer guerra espiritual.

Por último, las oraciones de los guerreros de oración tienden a indicar a Dios lo que El debe hacer exigiéndole de manera imperativa su intervención. El tono arrogante usado en las oraciones se interpreta como una demostración de auténtico poder espiritual. En contraste, las oraciones de Cristo al Padre que se registran en los evangelios son humildes súplicas, aunque El era uno con el Padre (Mt 6:9-13; 11:25 y 26; 26:39, 42; 27:46; Lc 23:34, 46; Jn 11:41 y 42; 12:27 y 28; 17:1-26; y muchos más).

No debemos confundir la oración intercesora a favor de las personas y las naciones (pueblo y etnias) por sus circunstancias para rogar a Dios que obre, con la "guerra espiritual" ya descrita.
Confundir estas dos cosas lleva a perder el foco del magisterio y ministerio salvífico de la iglesia, es decir de la "Gran Comisión".


Basado en un artículo escrito por el Pr. Ranieri Sales, profesor de Teología en UNASP, San Pablo, Brasil.

¿DONDE EMPIEZA Y TERMINA EL A.T. Y COMIENZA EL N.T.?

UN MEJOR PACTO

Rubén Chacón.

Nuestra Biblia se divide en dos grandes secciones: Antiguo y Nuevo Testamento. La palabra “testamento” hace alusión al antiguo y nuevo pacto, respectivamente. Sin embargo, en el Antiguo Testamento encontramos varios pactos: El pacto de Dios con Noé, con Abraham, el pacto de Dios con David, con Salomón, etc. Por lo tanto, es pertinente la pregunta ¿a cuál pacto se refiere el título Antiguo Testamento? Pues bien, el título Antiguo Testamento dice relación con el pacto de Dios con Israel por medio de Moisés. Este pacto se encuentra registrado a partir de Éxodo 19:
“Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel” (vs. 5-6).

En rigor entonces, el Antiguo Testamento o Antiguo Pacto no comienza en Génesis 1:1, sino en Éxodo 19. En efecto, aunque el nombre Antiguo Testamento engloba los 39 libros que lo conforman, no obstante, los hombres de las épocas relatadas en el libro de Génesis y hasta el capítulo 18 de Éxodo, no vivieron bajo el antiguo pacto, sino bajo otras condiciones. Por ejemplo, Abraham y sus descendientes vivieron bajo el pacto que Dios concertó con él (Gén. 15:18). Este pacto fue una alianza de fe, no de obras. De hecho, Abraham fue justificado por la fe, al igual que los creyentes del nuevo pacto. Por lo tanto, no sería una herejía afirmar que Abraham pertenece al Nuevo Testamento, aunque su historia está relatada en el Antiguo Testamento.

Ahora bien, el pacto concertado por el Señor con el pueblo de Israel en el monte Sinaí, acapara toda la atención desde el capítulo 19 de Éxodo. Desde allí y por todo el resto del Antiguo Testamento, los hombres están regidos por el pacto de la ley de Moisés, por alrededor de 1500 años hasta Cristo. Desde Éxodo 19 hasta el último libro del Antiguo Testamento, del profeta Malaquías, los israelitas están bajo el marco del antiguo pacto. Este pacto, como vimos en la cita anterior, era un pacto condicional. Si Israel guardaba el pacto, entonces ellos serían el especial tesoro del Señor. Las promesas de Dios estaban condicionadas a la obediencia de los israelitas. Era, pues, un pacto de obras. Por eso en Levítico 18:5 el Señor dice:

“Por tanto, guardaréis mis estatutos y mis ordenanzas, los cuales haciendo el hombre, vivirá en ellos. Yo Jehová”.
Según esta Escritura, la vida era obtenida como resultado de guardar los mandamientos de Dios. Era todo lo contrario a lo que dirá Pablo en el Nuevo Testamento: La vida eterna es el regalo de Dios en Cristo Jesús (Rom. 6: 23). Por ello, cuando Pablo interpreta el texto de Levítico 18:5 dice que “la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas” (Gál. 3: 12). Pero ¿qué pasaría si Israel no guardaba el pacto? No solo no obtendrían la bendición de Dios, sino, peor aún, quedarían bajo maldición:

“Maldito el que no confirmare las palabras de esta ley para hacerlas. Y dirá todo el pueblo: Amén” (Dt. 27:26).

Bueno, aunque Israel prometió tres veces: “Todo lo que Jehová ha dicho, haremos” (Éx. 19: 8; 24: 3, 7), la historia del pueblo, sin embargo, fue una negación constante y permanente de dicha promesa. La historia de Israel fue una interminable historia de infidelidades a Dios. No habían pasado ni siquiera 40 días desde la celebración del pacto (Éx. 24: 8), cuando Israel ya estaba quebrantándolo: Hicieron un becerro de oro y se pusieron a adorarlo y a hacer fiesta desenfrenadamente. Ya sea que los israelitas vivan bajo los jueces o gobernados por la monarquía, la conducta es la misma. Dos clarísimas, pero terribles síntesis así lo demuestran. La primera de ellas se encuentra en el libro de Jueces 2: 11-21. Allí se da cuenta que la ira de Dios se encendió contra Israel, y dijo: “Por cuanto este pueblo traspasa mi pacto que ordené a sus padres, y no obedece a mi voz, tampoco yo volveré más a arrojar de delante de ellos a ninguna de las naciones que dejó Josué cuando murió” (vs. 20-21).

La segunda síntesis la hallamos en el libro segundo de los Reyes 17: 6-23. Aquí, una vez más se deja constancia del fracaso absoluto de parte de Israel por guardar la ley de Dios. En el v. 15 se dice: “Y desecharon sus estatutos, y el pacto que él había hecho con sus padres, y los testimonios que él había prescrito a ellos; y siguieron la vanidad, y se hicieron vanos, y fueron en pos de las naciones que estaban alrededor de ellos, de las cuales Jehová les había mandado que no hiciesen a la manera de ellas”. Como consecuencia de esta continua desobediencia, Israel (el reino del Norte) primero y posteriormente Judá (el reino del Sur) terminaron siendo llevados cautivos: Por Asiria (722 a.C.) y por Babilonia (586 a.C.), respectivamente.

Dios siempre fue fiel a su pacto; pero no Israel. Por eso, Dios también fue fiel en castigar todo pecado y toda desobediencia. Jamás Dios pasó por alto el pecado y nunca eximió al pueblo de sus consecuencias. Como dice el escritor a los Hebreos: “Toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución” (2: 2). Por esta causa el pueblo de Israel se llenó de sufrimientos y tribulaciones. La historia de Israel en el Antiguo Testamento está llena de desgracias y de tragedias. A falta de obediencia, Israel perdió las bendiciones de Dios y se hizo objeto de las más grandes y terribles maldiciones. Esta historia que no duró un par de siglos, sino alrededor de quince siglos, suscita, no obstante, una pregunta: ¿Qué pasaba con Dios en el intertanto? ¿Qué ocurría en su corazón? ¿Es que acaso nuestro Dios era solo un Dios inflexible, gobernado solamente por una santidad implacable? Para responder a estas interrogantes deberemos acudir al mensaje de los profetas del Antiguo Testamento.

Así, comenzando con el profeta Isaías, descubrimos que en medio de todas las advertencias y anuncios de juicios que hace Dios a su pueblo, Isaías es fiel para descubrirnos también el corazón de Dios. No solo muestra la severidad de Dios, sino también su bondad. Ejemplo de esto último, es el capítulo 49: 14-16:

“Pero Sión dijo: Me dejó Jehová, y el Señor se olvidó de mí. ¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti. He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros”.

Dios no puede dejar de castigar a su pueblo; sin embargo, tampoco puede dejar de compadecerse de ellos. Aquí, Dios se compara con una madre. Para ellas no hay hijos malos. Así como en una madre recta seguramente no faltará la disciplina para con sus hijos, tampoco faltará nunca su amor por ellos. En todo caso, dice Dios, existe la remota posibilidad de que una madre pudiera olvidarse de sus hijos para dejar de compadecerse de ellos. Mas yo, agrega el Señor, jamás me olvidaré de ti. Dios siente por su pueblo como una madre, a pesar de su severidad. ¡Qué precioso es nuestro Dios!

Miremos, ahora, al profeta Jeremías:

“Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia” (31: 3).

Y, luego, en el v. 20, agrega:

“¿Acaso no es Efraín mi hijo amado? ¿Acaso no es mi niño preferido? Cada vez que lo reprendo, vuelvo a acordarme de él. Por él mi corazón se conmueve; por él siento mucha compasión –afirma el Señor”. (NVI).

Israel debió haber corrido la misma suerte que Sodoma y Gomorra. Sin embargo, algo “traicionaba” el corazón de Dios. ¿Qué era? Su compasión. Nuestro Dios también era padre de su pueblo, sentía como siente un papá. Dios es justo y santo, es verdad; pero también es amor y misericordia.
Por último, acudamos al profeta Oseas, en 11: 8-9:

“¿Cómo podría yo entregarte, Efraín? ¿Cómo podría abandonarte, Israel? ¡Yo no podría entregarte como entregué a Adma!
¡Yo no podría abandonarte como a Zeboim!
Dentro de mí, el corazón me da vuelcos, y se me conmueven las entrañas. Pero no daré rienda suelta a mi ira, ni volveré a destruir a Efraín. Porque en medio de ti no está un hombre, sino estoy yo, el Dios santo, y no atacaré la ciudad” (NVI).

Adma y Zeboim fueron dos ciudades que, junto a las ciudades de Sodoma y Gomorra, fueron destruidas completamente por el fuego de Dios. Pero con Efraín, Dios no puede hacerlo. Con Adma y Zeboim, Dios fue justo; con Israel es misericordioso. ¡Aleluya!

Finalmente, en el 14: 4, Dios toma una decisión definitiva:

“Yo sanaré su rebelión, los amaré de pura gracia; porque mi ira se apartó de ellos”.

Dios finalmente tomó el toro por las astas y anunció la solución definitiva. Según Oseas, Dios nos amaría de pura gracia. Según Jeremías y Ezequiel, Dios haría un nuevo pacto con su pueblo. Un pacto que, según el escritor a los Hebreos, estaría establecido sobre mejores promesas y que no tendría el defecto del antiguo. Jeremías lo profetizó así:

“Por lo cual, éste es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor:
Pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo; y ninguno enseñará a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; porque todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos. Porque seré propicio a sus injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades” (Heb. 8: 10-12).

¿Por qué este pacto sería la solución definitiva? ¿Qué tiene de distinto con el pacto antiguo? Tiene una diferencia que hace toda la diferencia. ¿Cuál? La condicionalidad ha desaparecido. Con la sola excepción de la fe, el creyente ha quedado eximido de toda obligación. El primer pacto tuvo el defecto que una de las partes, el hombre, jamás pudo cumplir con sus obligaciones. 1500 años fue tiempo suficiente para demostrarlo. La solución sería, pues, que Dios lo hiciese todo. Pues bien, esta es precisamente la buena noticia. En el nuevo pacto, Dios hace el 100%. Él lo hace todo. Por lo demás, solo así el pacto tendría garantía de éxito. En el texto citado de Jeremías no se observan condiciones que el creyente deba cumplir. El creyente no debe hacer, debe creer. El justo por la fe vivirá. Amén.

No obstante, probablemente muchos me preguntarán: ¿qué de los cientos de mandamientos que aparecen en el Nuevo Pacto y que los creyentes deben practicar? ¿Cómo es que los creyentes están eximidos de toda obligación? La respuesta la dará el profeta Ezequiel. Él anunció el nuevo pacto en los siguientes términos:

“Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra” (36: 27).


¡Claro que el creyente debe guardar los mandamientos de Dios! Pero ello, es obra de Dios; no nuestra. Él hará que andemos en sus estatutos. Él hará que los pongamos por obra. ¿Cómo lo hará? Por medio de su Espíritu que hizo morar en nosotros. ¡Aleluya! La justificación es obra de Él y la santificación también es obra de Él. Así mismo lo será la glorificación. La diferencia con el antiguo pacto no estaba, entonces, tanto en el qué, sino en el cómo. Y esto hace toda la diferencia.

sábado, 22 de marzo de 2014

Si Ud. es una persona nueva en el evangelio que no tiene la suficiente madurez espiritual para entender los temas aquí expuestos, le ruego abstenerse de participar y leer estos textos porque podrían afectar su fe o su salud espiritual. Deseo de todo corazón que Dios siga bendiciendo su vida.

DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS
El propósito de este blog es el de comentar y compartir con altura de miras, temas que normalmente no se predican desde los púlpitos. No pretende denostar a alguien o a alguna iglesia u organización en particular. Si es propósito de este blog, desmitificar algunas doctrinas erróneas que son enseñadas como verdaderas, esto sólo con el propósito de edificar el Cuerpo de Cristo y de al menos iniciar un debate constructivo del tema.

No se pretende derribar ministerios ni atacar supuestos falsos maestros, ésta es una tribuna dedicada al pensamiento reflexivo y a la meditación de la Santa Palabra de Dios.

martes, 18 de marzo de 2014

IGLESIA Y SOCIEDAD

Miremos nuestra sociedad de manera crítica y veremos que la profecía de Jesús de Mateo 24:12 se cumple velozmente. Las tinieblas y la maldad avanzan sobre ella en todo orden de cosas mientras la Iglesia guarda una pasividad y un silencio que puede interpretarse como indolencia o como un enfriamiento generalizado de corazones al ver el sufrimiento de las multitudes desorientadas como ovejas sin pastor.
 
La ofensiva de las minorías sexuales contra el matrimonio y la familia tradicionales ha tenido pleno éxito. Ahora las familias disfuncionales son las que prevalecen. Las parejas del mismo sexo reclaman su derecho a contraer matrimonio y a adoptar los hijos que por naturaleza no pueden concebir. Los jóvenes reclaman su derecho a consumir legalmente las drogas prohibidas. Las mujeres reclaman su derecho a terminar con embarazos no deseados bajo cualquier pretexto. Los empresarios reclaman su derecho al lucro, aunque este sea desmedido. Las AFPs e ISAPRES obtienen ganancias por montos inmorales que aporta sacrificadamente la gran masa de trabajadores (con y sin corbata). La salud pública es infrahumana y la privada un lujo que no mas de un 2% de la población puede darse. El consumismo es la nueva religión (opio del pueblo) que llena las catedrales que ha levantado el “retail” en forma de “malls”. Estos últimos son los que han reemplazado a los parques y paseos públicos como forma de entretención para las familias que acuden en masa y por días enteros a los mega recintos comerciales climatizados. Las personas viven aisladas del resto en profunda conexión con sus dispositivos portátiles cada vez más multifuncionales. La TV es la reina del hogar, es la nana electrónica que forma y entrega los paradigmas valóricos que debemos seguir para estar acorde con los tiempos de modernidad.

POR HABERSE MULTIPLICADO LA MALDAD
Experimentamos una creciente descomposición del tejido social que se manifiesta especialmente en lo moral, en lo relacional y en lo económico, tres aspectos entre varios otros no menos importantes.
En lo moral apreciamos una creciente inclinación a hacer lo que a cada cual bien le parece; la premisa de adoptar una postura progresista y acorde con los estándares globales occidentales es lo que impera. Las minorías han logrado imponer sus criterios de "normalidad" y reconocimiento por parte de las mayorías que a costa de no ser llamados "retrógrados" y "ultraconservadores", han claudicado sus postulados, siendo en esto aplaudidos por los medios y por los líderes de opinión pro liberales y postmodernistas.
En lo económico, prima la injusticia social, la desigualdad de oportunidades, la discriminación que hacen las empresas en el proceso de reclutamiento de personal, el abuso contra los consumidores y los más desposeídos, el arbitrio de las multinacionales que determinan sus condiciones a su conveniencia, los consorcios monopólicos y sus prácticas abusivas, la depredación practicada en contra del medio ambiente y de los recursos naturales no renovables, las falacias y paradigmas engañosos establecidos a través de la publicidad y la propaganda, la complicidad complaciente de las autoridades que no fiscalizan y nada hacen al respecto, promulgando incluso leyes que favorecen el abuso.

Y en lo relacional y social, la exacerbación del individualismo y del hedonismo, incentivados paradojalmente por la hiperconectividad de los equipos electrónicos y tecnológicos en general. La indolencia y la falta de compromiso de las personas, la carencia de ideales, especialmente en la juventud, que hacen muy difícil que se repita una “primavera de París” como la de mayo de 1968. Sólo el tema económico en la educación logra sacar multitudes a la calle.

Jesús dijo:"Vosotros sois la luz del mundo y la sal de la tierra", la luz en las tinieblas resplandece y la sal impide o detiene la corrupción (Mateo 5:13,14).
La iglesia ha abandonado su condición de reserva moral de la sociedad encerrándose entre cuatro paredes sin querer ver lo que sucede a su alrededor, quizás desilusionada por la dureza e indiferencia ante sus esfuerzos evangelísticos anacrónicos, que no han entendido que la sociedad ha cambiado y lo que ayer daba resultado hoy no tiene por qué seguir funcionando.

LA HISTORIA SE REPITE
En el Antiguo Testamento, en las tierras de Palestina, la voz de los profetas era la conciencia social que frenaba los desbordes del pueblo y de los gobernantes aunque no siempre eran escuchados. Por lo menos había una voz que se levantaba para denunciar la transgresión y el socavamiento de los principios y estatutos de Dios. Como todos sabemos, éstos fueron dados para alcanzar una mejor calidad de vida y una convivencia más armónica entre los hombres. La actuación de estos profetas, portadores de la voz de Dios, trajo muchas veces grandes y profundos cambios sociales como lo sucedido en la ciudad-estado de Nínive con el profeta Jonás (Santa Biblia, Libro de Jonás).

EN CHILE
En los albores de nuestra patria como país soberano, los protestantes entre ellos algunos padres de la Patria, influyeron en la confección y promulgación de leyes y normas sociales basadas en los principios de Dios, tales como el derecho a la libertad de todos los seres humanos, que prohibió la esclavitud.

En nuestros días, hasta hace algunos años se podía oír la voz de la iglesia católica, que estuviéramos o no de acuerdo con ella, establecía lineamientos morales en ciertos temas del acontecer nacional. Hoy dicha institución ha perdido toda credibilidad y autoridad a causa de los escándalos y abusos sexuales cometidos por algunos de sus sacerdotes en contra de menores de edad. Las ideologías postmodernistas han contribuído también a aportar su relativismo basal a cualquier intento por establecer verdades o principios universales y trascendentes. Estamos en un mundo sobre el que ciernen las tinieblas y no tenemos atisbo de que alguna luz sea encendida de manera de ser vista como una lumbrera en la cima de un monte.
Surge la pregunta entonces, ¿qué pasa con la iglesia evangélica que no alza su voz? 
Los evangélicos no alzamos la voz porque no tenemos opinión. No estamos acostumbrados a opinar en temas "del mundo". Y aún más, si tuviésemos algo que decir, no sabríamos cómo, dónde ni a quién dirigirnos. No tenemos manejo de los medios ni de las estrategias comunicacionales, no somos un referente para la opinión pública. En suma estamos imposibilitados porque no hemos tenido ni tenemos voz. Esto principalmente porque nuestros líderes no han considerado de importancia pronunciarse cuando la ocasión lo ha ameritado. No tenemos voz, y menos aún autoridad para decir algo. Si el chileno común no alega ni levanta la voz para reclamar sus derechos, nosotros agregamos a nuestra mentalidad de chilenos, el ser de segunda clase.
En más de un siglo de historia en Chile, las iglesias evangélicas del protestantismo histórico, han puesto sus mejores esfuerzos en organizar sus corporaciones y hacerlas crecer numéricamente. Algunas han desarrollado su obra social en el mas completo anonimato, como el Ejército de Salvación, de quien tomó el modelo el padre Hurtado para fundar el Hogar de Cristo con muchísimo mas reconocimiento y éxito en todo orden de cosas. Existen aislados y pequeños esfuerzos por trabajar con niños en riesgo o en rehabilitación de drogadictos y alcohólicos. Es este el sector de la iglesia donde más conciencia social existe.
Las iglesias pentecostales por su parte, en una suerte de campeonato en pos del título de "la iglesia más grande de Chile", se han dedicado a acrecentar su número de miembros lo más posible, para luego dividirse una y otra vez en corporaciones antagónicas e irreconciliables. En este sector la obra social casi no existe, no esta en su ADN. 
Y las neopentescostales han levantado ministerios personales aislados, dirigidos por caudillos que sólo velan por el estado de sus propias parcelas doctrinales y de sus ministerios personales. En la mayoría de los casos lo que les quita el sueño es la adquisición de su propio terreno donde levantar, con excelencia, su gran y lustroso templo para "alabanza y gloria" de su propio nombre.
A todo nivel, ninguno tiene real interés ni relación con el resto del fragmentado cuerpo de Cristo. No existe unidad ni tampoco fraternidad entre denominaciones ni entre los miles de iglesias independientes. No hay cuerpo ni tampoco cabeza. Existen organizaciones y agrupaciones pastorales que compiten entre sí por la representatividad y se recelan mutuamente unos contra todos los demás. En algunos esfuerzos aislados, emiten convocatorias al pueblo de Dios en torno a alguna causa de momento o para hacer oraciones, que logra reunir sólo a cientos de creyentes en algún lugar público. Cuando sucede esto, no entra en la pauta noticiosa de ningún medio que no sea exclusivamente evangélico, que lo publica al día siguiente, como una gran victoria de la iglesia destacando los nombres de los oradores y denominaciones presentes provocando el celo de los que no adhirieron.

NO TENEMOS VOZ
El poder de convocatoria de la iglesia evangélica chilena sólo existe dentro de cada denominación o corporación. Resulta imposible llenar un estadio, por pequeño que éste sea. Cuando se trata de reunir al Cuerpo de Cristo, se manifiesta claramente la fragmentación existente entre las corporaciones denominacionales chilenas, dado que si una organiza un evento, las otras no asisten, e incluso prohíben a sus miembros concurrir.
Un mayor sentido de cuerpo existe entre las iglesias independientes quienes, en ocasiones se coordinan y logran motivar y reunir algunos cientos de creyentes bajo alguna consigna común.
A esto se suma la enseñanza que por décadas han impartido los líderes cristianos de las iglesias históricas de aborrecer "lo mundano". El fruto de esto es el desinterés de los evangélicos chilenos por participar en política, en cultura, en artes, en medios de comunicación, en economía, en ciencias y un largo etc.
Lo opuesto sucede con algunas iglesias independientes y neopentecostales, que incentivan a sus miembros a ingresar a la educación superior y a participar activamente en todas las instancias posibles. Esas son escasas excepciones a la regla general.
El panorama es oscuro para la iglesia a menos que haya cambios profundos en los paradigmas que la rigen. Tendría que cumplirse lo dicho en Rom. 12:2. 
Jesús viene a buscar una novia para Él, que le ame a Él y que se enamore de Él para compartir con ella la eternidad. La novia actual es adúltera pues esta enamorada de los amigos del novio, es decir de los pastores, apóstoles y profetas actuales que proclaman ser la esperanza para el cristiano, ya que sólo ellos tienen la facultad de ser oídos por Dios y respondidos por Éste cuando oran y además la unción que poseen “es superior a la de cualquier creyente”, como si Dios diera el Espíritu por medida o hiciera acepción de personas. Hace años que la iglesia no crece pues los cristianos migran de iglesia en iglesia en pos de la última manifestación, supuestamente, del Espíritu que hace "llover oro" o alguna otra curiosidad.

DISCÍPULOS DE CRISTO
La iglesia actual está poblada de niños espirituales que necesitan ser alimentados con mamaderas de leche y que se les cambien los pañales sucios. A eso los han acostumbrado sus pastores y para ellos esto resulta sumamente cómodo. Personas así no tienen opinión de nada ni tampoco autoridad para decir y hacer lo que Dios espera de ellos. Son niños que no han sido formados discípulos de Cristo ni tampoco han sido capacitados para la obra del ministerio (Ef 4:11-12). Creen que el pastor es el que debe hacerlo todo en el ámbito eclesial y espiritual. ¿En qué difiere esto de la iglesia católica y sus feligreses? Algunos creen que la consagración es requerida solo para los que han abrazado el ministerio, como si existiera en la iglesia de Cristo una casta sacerdotal y una congregación laica que se desempeña en actividades seculares. En este contexto sólo lo sacro tendría valor siendo todo lo demás aborrecible, pero un mal necesario. 
Cuando la escritura se refiere al mundo, se trata del orden social, moral, económico y valórico presente en la sociedad, al sistema u orden mundial imperante, a los paradigmas por los cuales los que no conocen a Dios se rigen. La Biblia dice que Dios ama al mundo de tal manera que entregó a su Hijo Unigénito en Juan 3:16. El apóstol Juan dice en 1ª Juan 2:15 que no amemos al mundo ni nada de lo que hay en él. Estos textos no se contradicen, solo que debemos entenderlos en el correcto significado que el Espíritu Santo inspiró a los escritores bíblicos para dejar registrado.

AMARRES TEMPO-SECULARES
En el año 313, el emperador Constantino regía sobre el Imperio Romano de Occidente. Le otorgó libertad de culto a todos sus súbditos, incluidos los cristianos. Constantino protegió al cristianismo pensando que la religión le ayudaría a unificar su imperio. Los obispos entonces cedieron en asuntos doctrinales para complacer al emperador, y a cambio recibieron subsidios y dejaron de pagar impuestos al ser el cristianismo la "religión oficial del imperio". De esa manera, la iglesia se convirtió en una poderosa institución religioso-política que le dio la espalda a Jesús y le abrió los brazos al sincretrismo religioso y al mundo. Se hizo demasiado inclusiva, adoptando las religiones paganas como "religiosidad popular", cuyas prácticas eran aceptadas por una iglesia ambigua que no quería perder sus privilegios ni su popularidad. La iglesia buscó y encontró un protector, pero al hacerlo se ató a un amo terrenal.
En nuestro Chile sucedió algo parecido en los primeros años de la dictadura militar del general Augusto Pinochet. La iglesia "oficial", católica, apostólica y romana, de la cual él era y fue participante hasta sus últimos días, se enfrentó a él en el campo de los derechos humanos. El Cardenal Raúl Silva Henríquez, fundador de la Vicaria de la Solidaridad, personificó la oposición al atropello masivo de la dignidad de las personas por parte de los agentes secretos del estado. La dictadura llego a acusar al cardenal y a los sacerdotes que le apoyaban en esta labor, de comunistas, marxistas leninistas y "curas rojos". Unos pocos obispos y curas de derecha y el servicio religioso castrense permanecieron fieles al general. En este escenario, la dictadura quedaba prácticamente sin techo "espiritual". Hábilmente, el gobernante de facto, se acercó a la cúpula evangélica de la época, que se agrupaba en el Consejo de Pastores representando las principales iglesias pentecostales y confesionales de entonces. Estos líderes evangélicos, cansados del desigual trato que se les daba frente a los representantes de la iglesia católica y de ser iglesias de segunda categoría, veían en este acercamiento la oportunidad de salir del anonimato y estar dentro del círculo cercano del dictador. Así prestaron a éste cobertura y le alabaron como el “libertador del país” en cada ocasión en que asistían a actos públicos del gobierno. 
Esta transacción le significó a la cúpula evangélica tener que hacer la vista gorda y guardar silencio frente a los atropellos, agresiones, secuestros, torturas y asesinatos cometidos por los agentes represivos de inteligencia del estado. Fueron y han sido cuarenta años de silencio, en que nunca se ha pedido perdón por esta tamaña y grosera omisión.
Esta es quizás la época y el episodio más negro de nuestra historia eclesiástica evangélica. Pinochet compró el silencio y el apoyo de la cúpula evangélica a cambio de favores materiales, honra pública y participación en cultos y Tedeums a los asistían los personeros de la dictadura, Pinochet incluido. Al término de éstos actos, recibían las bendiciones y parabienes aduladores de estos serviles pastores cegados por sus desmedidos egos y ambiciones personales.
Más tarde y ya en democracia, fueron reemplazados en la lucha por el poder y la figuración pública, por la Mesa de Diálogo y luego por el Consejo de Unidades Pastorales de la Región Metropolitana, CUPREM; organizaciones pro Concertación (alianza de centro izquierda que gobernó 20 años luego de la dictadura militar). El legado de este período es una ley de libertad de culto que hasta ahora no ha producido los tan ansiados frutos para la iglesia chilena. Luego vino la alternancia en el gobierno y vuelta a lo mismo, nada ha cambiado.
La historia demuestra que es en persecución donde la iglesia se fortalece y crece, logrando alcanzar y salvar la mayor cantidad de personas para Cristo.
El triste resultado de todas estas situaciones es que se ha logrado acallar la voz de la iglesia del Dios vivo para seguir haciendo lo que a cada cual bien le parece  (Jueces 21:25). La iglesia sigue durmiendo en espera de que Dios haga lo que ella debería hacer.
¿Llegara el día en que la novia de Cristo alce su voz para decir “sí, hay un Dios, y los que no se ajusten a sus normas deberán atenerse a las consecuencias…”, o deberemos seguir guardando un complaciente silencio?


SIN VISIÓN EL PUEBLO PERECE
La visión aquí tiene que ver con los videntes, los profetas, la voz de Dios que imparta la dirección y actitud correcta al disperso cuerpo de Cristo. La voz del Pastor que conoce a sus ovejas y que las reúne y agrupa a los líderes que son de Él. Hay líderes evangélicos que no son de Él. La voz que haga que las coronas sean arrojadas a los pies de Cristo. Una voz con la fuerza y autoridad de Juan el bautista, que llame al arrepentimiento y a la verdadera conversión de capitán a paje. Que imponga cordura y temor de Dios. Sólo así veremos la iglesia que Dios concibió en la eternidad, aquella cuya gloria postrera será mayor que la primera.

No digo que el mundo vaya a escuchar, que se convierta y haga caso de la iglesia, pero se echa de menos una voz disidente en el mundo, que diga las cosas como son. Que llame a lo malo, malo y a lo bueno, bueno. 
Kri, kri, kri..... Es demasiado y a la vez abrumador el silencio...