jueves, 10 de abril de 2014

GUERRA ESPIRITUAL Y GUERREROS DE ORACION

Los guerreros de oración tienen su origen en los escritos y enseñanzas de Peter Wagner, profesor de desarrollo eclesiástico del Seminario Teológico Fuller, EEUU, en la década de los 90. Este movimiento parte de la idea que el mundo está controlado por una agencia demoníaca y que existen demonios que ejercen una jurisdicción territorial específica. En esta perspectiva, para que una ciudad, región o país pueda ser evangelizada con éxito, es necesario primero que sea libertada de los respectivos demonios que la controlan. Por lo tanto para los seguidores de este movimiento cobra especial importancia una serie de prácticas que no sólo no son bíblicas, sino tienen su origen en creencias esotéricas y espiritistas, cuyas prácticas son abominación para Dios.

La Biblia arroja muy pocas luces acerca de la naturaleza y características de las creaturas angélicas o demoníacas, salvo referencias de algunos profetas y menciones que hizo el Señor, quien dio instrucciones para exorcizar personas pero no territorios o regiones geográficas.
Ahora bien, el conflicto cósmico entre las fuerzas del bien y del mal es una realidad (Apoc 12:7-18); que nuestro planeta es un campo de batalla y que nosotros como soldados de Cristo debemos presentar batalla contra las fuerzas enemigas (Efe 6:10-20; Stgo 4:7-8 1a Pe 5:8-9). El propio Jesús en su ministerio presento batalla contra el demonio (Mat 4:1-11); expulso demonios de algunas personas (Mat 8:28-34; 9:32-34; 12:22-32; 17:14-21, etc.) y dio a sus discípulos el poder de expulsar demonios en su nombre (Mat 10:8). En todos estos casos el énfasis estaba en la liberación de las personas y nunca hizo referencia alguna a un exorcismo territorial o geográfico (Mt 10:5-15). El énfasis de los guerreros de oración contradice estos y otros conceptos bíblicos fundamentales.

Por la influencia del movimiento pentecostal, que tiende a demonizar todos los males que afectan a la humanidad, se llega a negar la ley de causa y efecto (Gal 6:7).  Esto otorga a las huestes satánicas un poder que no tienen y convierte a Satanás en un antidios, aparentemente con los mismos atributos del Creador, pero dedicados al mal. La Biblia dice que hay un solo Dios y que nadie ni nada se le puede comparar.

Al traspasar la responsabilidad de sus malos actos a un demonio, el ser humano deja de ser moralmente responsable de su propia conducta. Esta es una inclinación que es parte de la naturaleza humana caída; esta actitud estuvo presente ya en Adán al pecar; vea la reacción de Adán al ser confrontado por Dios (Gen 2:9-12).

Por otra parte la teoría de la jurisdicción territorial demoníaca traslada el foco del gran conflicto desde una dimensión espiritual (dominio mental sobre personas) a una dimensión geográfica (dominio territorial) provocando acciones curiosas y hasta exageradas, tanto en la logística como en lo económico dado su alto costo. Un ejemplo de ello es lo realizado hace algunos años por un conocido apóstol, profeta y  evangelista, quien hizo una campaña de recolección de dineros para sobrevolar una vasta zona en avión derramando grandes cantidades de aceite ungido desde la nave en el intento de "abrir los cielos" sobre ese país.

Obviamente ninguna de estas acciones tiene base bíblica. Las iglesias que se dedican a este tipo de guerra, invierten recursos y gran cantidad de tiempo en estas acciones, en vez de ir a los pecadores con el mensaje del evangelio directamente. También se homologan actos que Dios comisiono a su pueblo o a sus profetas con un fin específico, como rodear la ciudad de Jericó para derribar sus muros. Jesús comisiono a sus discípulos para predicar el evangelio y hacer discípulos (Mt 28:28), no para dedicarse a hacer guerra espiritual.

Por último, las oraciones de los guerreros de oración tienden a indicar a Dios lo que El debe hacer exigiéndole de manera imperativa su intervención. El tono arrogante usado en las oraciones se interpreta como una demostración de auténtico poder espiritual. En contraste, las oraciones de Cristo al Padre que se registran en los evangelios son humildes súplicas, aunque El era uno con el Padre (Mt 6:9-13; 11:25 y 26; 26:39, 42; 27:46; Lc 23:34, 46; Jn 11:41 y 42; 12:27 y 28; 17:1-26; y muchos más).

No debemos confundir la oración intercesora a favor de las personas y las naciones (pueblo y etnias) por sus circunstancias para rogar a Dios que obre, con la "guerra espiritual" ya descrita.
Confundir estas dos cosas lleva a perder el foco del magisterio y ministerio salvífico de la iglesia, es decir de la "Gran Comisión".


Basado en un artículo escrito por el Pr. Ranieri Sales, profesor de Teología en UNASP, San Pablo, Brasil.

1 comentario:

  1. Hermano Luis muy buen artículo y que bueno saber que estás vivo y compartiendo de la sabiduría de Dios. Hace falta mucho de lo que comentas en tu blog el cual sigo cada semana. Me gustaría despertar de mi letargo espiritual y ser un guerrero de oración en el frente de batalla de Dios. Falta la decisión clara y firme. Jesucristo vive!

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